Docentes

Comprometidos con el desarrollo de la comunidad

Son muchos los estudios que cada día se hacen en el campo educativo para mejorar los procesos inherentes al mismo. Se investiga sobre el conocimiento, el comportamiento, el cómo, el qué, el dónde en el proceso de enseñanza- aprendizaje. Mientras estos estudios van y vienen se vive una realidad por demás preocupante en las instituciones educativas.

Una de esas realidades es los óptimos niveles de comunicación que deben existir en la triada fundamental del proceso de enseñanza – aprendizaje: Docente- Estudiante- Padre de Familia. Desafortunadamente, cada día se abre más la brecha entre esta triada fundamental para el éxito de los procesos de enseñanza- aprendizaje.

Para que la triada funcione se hace necesario, ante todo, tener un padre de familia o acudiente comprometido con la educación de su hijo o acudido. Un padre de familia o acudiente que vea como un compromiso su deber, y no como una obligación por cumplir. Se hace necesario que el padre acuda más a la institución para indagar y conocer de cerca los procesos que se llevan en la educación de su hijo y no solamente para recibir e informe de final de periodo.

Es urgente que los estudiantes tengan una verdadera conciencia de su rol en el proceso de aprendizaje, que sepan para qué estudian, que consideren la educación como un factor de progreso, no como una imposición de los mayores. Que participen activamente de las diferentes etapas del proceso. Que se comprometan con su rol de estudiante. Que indaguen, que analicen, que critiquen y propongan soluciones de cambio.

Y un docente con altas calidades en las competencias comunicativas, abierto al diálogo, capaz de reconocer las debilidades y fortalezas de sus estudiantes y actuar para que superen las deficiencias y potencialicen las fortalezas, todo esto a través de la reflexión permanente. Un docente que busque superarse a si mismo cada día. Que con lo mucho o lo poco que tenga para llevar a cabo el proceso pueda aprovecharlo al máximo. Un docente con una actitud positiva hacia los resultados esperados y sirva de verdadero guía, como el más preparado para actuar. Un docente consciente de cada uno de los aspectos que afectan el proceso de enseña - aprendizaje y estar dispuesto para allanar al máximo estas situaciones. Un docente investigador.

Cuando todo lo anterior se cumpla en gran medida, entonces se disminuirán los índices de reprobación de años escolares, mejoraran las relaciones entre todos los miembros de la comunidad estudiantil y lo más seguro es que no se presenten situaciones que en algunas ocasiones son lamentables.